Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la diversidad que enriquece a la humanidad. En un entorno donde cada persona aporta su propia tonalidad, el autismo representa una de las muchas formas de ser y estar en el mundo.
Este día no solo busca elevar la conciencia sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA), también pretende derribar los estigmas y prejuicios que aún limitan la inclusión y aceptación de quienes viven en este espectro.
Un viaje hacia la comprensión: Historia del Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo
Establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007, este día tiene sus raíces en la creciente necesidad de abordar el aumento de diagnósticos de TEA y promover una comprensión más profunda y empatía hacia quienes viven con esta condición. Desde sus inicios, ha evolucionado de simples eventos locales a un movimiento global que utiliza diversas plataformas para compartir experiencias, recursos y, sobre todo, historias humanas.
Cada año miles de personas se unen a caminatas, conferencias y actividades comunitarias que no solo visibilizan el autismo, sino que destacan las capacidades únicas de las personas en el espectro. Este esfuerzo conjunto busca construir puentes entre diferentes sectores: gobiernos, organizaciones y comunidades.
La experiencia de un adolescente con TEA
En medio de esta celebración, encontramos historias inspiradoras como la del trujillano Samuel Abreu, un adolescente del municipio Motatán con TEA que comparte su experiencia en un entorno escolar inclusivo. Aunque ha encontrado apoyo y comprensión en su escuela, Samuel es consciente que su historia no es representativa para muchos otros jóvenes como él. En su camino hacia la aceptación social, ha sido testigo del impacto positivo de la celebración de este día.
“Actividades como caminatas y eventos en centros comerciales permiten que las personas con autismo se presenten ante la comunidad sin ser vistas con lástima”, expresó.
Abreu sueña con un futuro donde el autismo no sea motivo de estigmatización.
Su deseo es claro: cambiar la narrativa que rodea al autismo. “Es fundamental ofrecer oportunidades sin etiquetar”, dijo. Este cambio no pudiera favorecer a aquellos con autismo; también abriría los ojos de la sociedad a cómo el autismo puede tocar cualquier hogar o escuela.
Los estigmas sociales: Un reto constante para el autismo
A pesar de los avances logrados, los estigmas sociales siguen siendo un reto constante. Mitos y malentendidos alimentan una percepción distorsionada del autismo. Uno de los más comunes es la idea errónea que las personas con autismo carecen de emociones o empatía. Este tipo de creencias genera un aislamiento social profundo; aquellos con TEA son vistos como “diferentes” o “inalcanzables”, lo cual perpetúa su exclusión. Mary Suárez, madre de una adolescente con TEA, observa cambios positivos en la percepción pública gracias a iniciativas como el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo.
Suárez nota un aumento en la comprensión y aceptación impulsada por la sensibilización continua sobre los derechos e historias de sus hijos. Sin embargo, reconoce que aún queda mucho camino por recorrer.
En este sentido, la psicóloga Marcela Urriola destacó que, a pesar de los esfuerzos realizados, aún falta para alcanzar el objetivo deseado, aunque se han logrado importantes avances en la concienciación sobre el autismo.
Urriola explicó que los estigmas persisten debido a que muchas personas son incapaces de interesarse por situaciones que no les afectan directamente. “A menudo esto ocurre porque creemos que no nos va a suceder a nosotros o porque no hay un familiar cercano afectado, lo que genera una falta de interés incluso dentro de las propias familias donde hay autismo”, comentó.
Además, la psicóloga enfatizó que “por esta y muchas razones, estos estigmas se han mantenido a lo largo del tiempo. A pesar de las numerosas campañas, programas y actividades realizadas, todavía existen instituciones y grupos que tienden a aislar a los pacientes con autismo”.
Finalmente, Urriola subrayó la importancia de la participación colectiva: “Para que este día tenga un mayor impacto, es fundamental que todos aceptemos y respetemos nuestras diferencias y que nos informemos sobre el tema”.
Un futuro compartido hacia una sociedad inclusiva
“En este día se hace un llamado a todos para abrir nuestros corazones y mentes. La inclusión no es solo un ideal, es una necesidad vital para construir sociedades más empáticas y solidarias”, destacó Urriola.
Asimismo, la psicóloga indicó que “al celebrar nuestras diferencias, recordemos que cada historia cuenta. Abracemos estas experiencias únicas y trabajemos juntos para derribar barreras que limitan a quienes están en el espectro autista. Solo así podremos construir un futuro donde cada individuo tenga la oportunidad de brillar”.